Si no te transformas en digital, abandona la medicina

La transformación digital está haciendo desaparecer muchas profesionales (no es un drama, aparecen otras). También desaparecerá la práctica de la medicina tal como la conocemos. Muchos profesionales sabrán incluirse en la ola de transformación digital. Otros, simplemente dejarán de ser médicos.

DEL CAMBIO A LA DISRUPCIÓN

En marzo de 2017 The Economist  publicó “A digital revolution in health care is spending up” e indicaba que el momento hacia el futuro digital está ganando ritmo. La inversión en salud digital se ha disparado, como confirman los datos de Accenture.

Uno de los motivos fundamentales para esto está en el desperdicio del gasto sanitario. En los países ricos se estima en 1/5 del gasto en salud el utilizado en tratamientos erróneos o innecesarios.

Así, mientras veníamos “adaptándonos a los cambios” no ha habido problema. Pero ahora el escenario no es de adaptación al cambio, es de adopción de la disrupción. O eso o cambiar de profesión.

Blockchain, Big Data, Inteligencia Artificial (IA), Robótica, eSalud o Telemedicina, Internet de las Cosas (IoT), Machine Learning, dispositivos implantables, realidad aumentada, impresión 3D, wearables, nanotecnología,… Y seguro que es más lo que está por llegar que lo que hoy conocemos. Sabemos que tiene aplicabilidad en la atención sanitaria. Basta con revisar las “novedades” para entender que merece la pena dedicarle parte de nuestra formación a conocerlas y utilizarlas. Somos los profesionales de hoy los que debemos adoptar la transformación digital. Hemos de trasladarla convertida en valor para las personas (el centro del nuevo ecosistema), las empresas y la sociedad.

LOS PACIENTES SE HAN VUELTO ACTIVOS. LAS PERSONAS ESTÁN EN EL CENTRO.

Ese es el núcleo de la transformación digital: las personas y su influencia en la toma de decisiones. No la tecnología, como a muchos puede parecer. Las personas y sus expectativas.

Sara Riggare afirma (E-patients hold key to the future of healthcare. BMJ Feb 2018): “Nos reconozcan o no los profesionales de la salud, los e-pacientes estamos ya aquí. Utilizamos todas las posibilidades de la tecnología para maximizar nuestro bienestar”. En el artículo incluye algunos ejemplos interesantes, como el de la comunidad de diabéticos tipo 1 que funcionan en las redes sociales bajo el hastag #WeAreNotWaiting (#NoEsperamosMás). Pacientes comparten ideas y experiencias, aprendiendo unos de los otros y colaborando en proyectos globales, al punto de liderar el desarrollo de dispositivos médicos sin intervención de profesionales.

Si el paciente digital ya está aquí, ¿qué esperamos los profesionales sanitarios a digitalizarnos? Puede que no nos guste el Dr. Google o Wikipedia, pero entonces debemos cambiar nuestra aproximación a los pacientes sabiendo que buscan más que diagnóstico y tratamiento. Sus expectativas han cambiado y la tecnología les empodera, les permite tomar el control.

Coolhunting Group elabora el estudio “El Futuro de la Sanidad” para ICEMD Future Trends Research . En él se informa que el paciente actúa como consumidor, busca conveniencia entre precio y calidad, demanda que los servicios se ofrezcan de forma cómoda “ON-DEMAND” y se adapte a las necesidades individuales (personalización). Todo esto desemboca en un modelo competitivo de “HEALTH-AS-A-SERVICE” (Salud como Servicio). Ya empiezan a ser innumerables las empresas que aplican estos criterios (Kernel of Life, Iggbo, Akira, 23andMe,…) Es decir, no estamos hablando de futuro, hablamos de un presente que no avanza a la velocidad de la ola de la revolución industrial, sino a la de un tsunami. El que no quiera que le pille, que se suba a la montaña más alta que pueda.

¿TIEMPO PARA UNA NUEVA ESPECIALIDAD? EL ESPECIALISTA DIGITAL

Michael Nochomovitz y Rahul Sharma, médicos del New York Presbyterian, han publicado en febrero en JAMA su reflexión en este sentido. Proponen el “médico virtualista” (En español se adaptaría mejor “telemédico”) para describir a los médicos que ocupen la mayoría de su tiempo tratando pacientes usando medios virtuales. Encuestas recientes de mercado muestran que más del 70% de los consumidores consideran recibir servicios de salud a distancia. La investigación del Centro Médico de la Universidad de Rochester determina que para 2024 la mayor parte de los pacientes resolverán sus dudas a través de los canales digitales (Redacción Médica, mayo 2017).

Pero la telemedicina es sólo una de las transformaciones de la práctica médica. José Luis Salmerón, catedrático de Sistemas de la Información e Informática de Gestión de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) participa en el proyecto Artificial Intelligence for efficient community based primary health care (INTELLIGENT-CARE) COLABORANDO CON LA Universidad de Laval (Quebec) en la aplicación de IA en la evaluación de patologías como la artritis reumatoide. Estos sistemas agilizan y hacen más eficiente la atención primaria, disminuyendo la derivación de pacientes a los especialistas. Salmerón explicó a El País: “No se trata de sustituir al médico, sino de crear un soporte, previo o simultáneo a la consulta”.

Es posible pues que aparezcan nuevos especialistas. Pero sobre todo deben aparecer médicos digitales, que incluyan en su práctica médica los usos de la nueva tecnología para cambiar la relación médico-paciente. Es esa la auténtica disrupción. La del paciente adaptándose al profesional sanitario y la de los profesionales sanitarios escuchando a pacientes con capacidad de control.

¿NOS VAMOS A DEJAR AYUDAR?

Pasamos mucho tiempo entre profesionales de la sanidad describiendo problemas del sistema que por reiterados son ya clásicos. La carga de trabajo burocrática, el tiempo de atención a los pacientes, la comunicación entre los distintos profesionales implicados en una misma atención, la dedicación a la investigación o a la docencia, la reiteración de pruebas en el mismo paciente,… El nuevo ecosistema digital pone a nuestra disposición herramientas sencillas. Estas pueden generar cambios reales y la oportunidad cierta de superar esos problemas. Los ejemplos son cada vez mayores y algunos se presentaron mayo de 2018 en el HIMSS Europe celebrado en Sitges. Buscadores o analizadores de síntomas como Mediktor o Symptomate, chatbots diagnósticos como Buoy Health, participado por el Harvard Innovation Laboratory, Medexprim que permite acelerar la investigación extrayendo datos anonimizados, Tierion para almacenar y verificar datos de salud usando blockchain,…

La pregunta es pues pertinente: ¿vamos a acoger los cambios y dejarnos ayudar? O, como tantas otras veces, ¿vamos a resistirnos a aportar valor y seguir quejándonos?

DISRUPCIÓN O DESAPARICIÓN

Incluirse en la transformación digital no es una opción. Cambiará nuestra relación con los pacientes, con el resto de agentes del sector salud (familiares, compañeros, empresas, industrias, organización política,…). Cambiarán nuestras tareas y funciones. Disminuirá o desaparecerá la intermediación. Cambiarán los centros y los equilibrios,… Todo cambia. Pero aquellos que entendemos que la profesión sigue siendo procurar salud seguiremos disfrutando de la vocación de aportar valor a las vidas de quien confía en nosotros.

Rubén Sanz
Dr. Rubén Sanz. Gerente de ASISA. Delegación de Málaga.

Una respuesta a “Si no te transformas en digital, abandona la medicina”

  1. Enhorabuena por el artículo. Excelente. Refleja de forma nítida y precisa la realidad a la que estamos abocados. En muchas ocasiones los médicos nos resistimos a adoptar los cambios, sobre todo en lo que a tecnologías de la comunicación y de la información se refiere, pero no nos queda otra opcion que adaptarnos a las nuevas formas de vida. Los tiempos cambian y con ellos, la forma de ver, interpretar y ejecutar la medicina “rutinaria”, de control, y menor complejidad. En niveles asistenciales, el contacto médico- paciente si que va a seguir siendo imprescindible “sine die”.

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